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Piratería de software es copiar, reproducir o fabricar programas de software en forma destautorizada.
La piratería perjudica a todos los fabricantes de software, desalienta su desarrollo y grava las economías del autor o autores, del estado e impide el desarrollo tecnológico de un país.

Pese a que en el Perú el D.L. 822 Ley de Derecho de Autor motivó la inclusión del Delito contra la Propiedad Intelectal en el Código Penal, estableciendo condenas de 4 hasta por 8 años de prisión efectiva, jamás un ciudadano o banda organizada ha sido condenado a purgar este tipo de pena.
El Perú y Hatí comparten el triste privilegio de no contar con una Ley Nacional Informática.
La única entidad oficial existente relaionada a la Informática en nuestro país es un organismo burocrático denominado Oficina Nacional de Gobierno Electrónico (ONGEI), dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros.
Esta entidad, asombrosamente jamás ha sido jefaturada por un especialista informático, por el contario lo han hecho abogados, economistas u otros profesionales, seguramente muy capacitados en su especialidad, pero evidentemente incompetentes en las Tecnologías de Información.
A las pruebas me remito:
Se vende software pirata en muchas galerías comerciales de las principales ciudades del país, siendo los mayores productores el centro Comercial Polvos Azules, las Galería Wilson, Compuplaza, etc, en Lima, donde a vista y paciencia de cualquier autoridad se comercializan software en forma ilegal.
Los libros fotocopiados y empastados, fiel imitación de los originales, DVDs y CD's musicales son expedidos libremente en las principales avenidas por vendeores ambulantes.
Nadie los investiga? O quizás hasta son protegidos por algunas autoridades.
Esta grave situación la conoce toda la ciudadanía.
Varios portales del estado han sido "crackeados" y muchos de ellos aún contienen archivos espías.
La ONGEI es inoperativa.
Así como en 1991 manifesté publicamente a través del diario El Comercio, entrevistas en programas de televisión, diarios y revistas, que el Plan Huascarán ere inviable, motivo por el cual fuí tildado de mal peruano, que faltaba a la verdad, etc.
El tiempo corroboró mia fundamentos y los que me atacaron gratuitamente, incluyendo un ex-ministro de Educación, quedaron como lo que siempre fueron y seguirán siéndolo: unos frustrados incompetentes. |